cifuentes
 

Cifuentes, San Salvador, portada de Santiago

(Guadalajara)

 
 

 

La cara del condenado, que acaba de darse cuenta de las consecuencias que va a tener su mala vida, contrasta con la carcajada macabra de los demonios que celebran tener una nueva víctima a la que poder atormentar eternamente.

Dudo que entre las intenciones del comitente de la portada de Santiago estuviera el arrancarle una sonrisa al feligrés que se acercaba a la iglesia, pero algunos detalles ciertamente lo consiguen... al menos en nuestros días...