INTERIORES

El elemento fundamental de la fotografía es la luz, algo que siempre escasea dentro de una iglesia románica.

Con frecuencia estará prohibido usar el flash debido a la existencia de pinturas y policromados, pero en cualquier caso el flash aplana y afea bastante las fotos, así que vamos a olvidarnos del flash. Ahora bien, si nos olvidamos del flash hay que tener en cuenta que, para la inmensa mayoría de las cámaras, la única manera de enfrentarse "con garantías" a un interior románico, es decir sin que las fotos nos salgan oscuras o movidas, es usar un trípode, algo que puede resultar bastante engorroso… o simplemente estar prohibido, algo absurdo pero muy frecuente.

Bueno, basta ya de malas noticias. En los interiores románicos hay magníficas fotos esperando así que, paro el caso de que no podáis usar trípode, os recomiendo que investiguéis dos cosas: lo primero es hasta donde podéis subir la sensibilidad de vuestra cámara (el ISO) sin que la foto sea una porquería llena de granos. Lo segundo es cuál es la velocidad más baja a la que podéis disparar a pulso vuestra cámara sin que la foto salga movida. Fijaos que insisto en lo de "vuestra cámara", y esto es debido a que cada cámara se comportará en vuestras manos de una manera diferente, y mucho más en el mundo digital.

Y para el caso (más deseable) de que no tengamos problemas para utilizar el trípode, voy a contaros algunas de mis rutinas y a daros algunos consejos que al menos a mí me van funcionando.

Lo primero es comprar un trípode suficientemente robusto como para sostener sin vibraciones vuestra cámara con el objetivo más pesado que tengáis montado. Hacedme caso y os compensará de sobra el dinero gastado.

Por regla general, cuando uso el trípode selecciono en la cámara el modo de “PRIORIDAD A LA ABERTURA DEL DIAFRAGAMA”, que en la mayoría de las cámaras viene representado con una “A”. Al utilizar este modo de disparo el parámetro sobre el que estamos influyendo es la PROFUNDIDAD DE CAMPO (a mayor “número f” más profundidad de campo), mientras que dejamos que la cámara calcule ella solita la velocidad necesaria para que la toma salga correctamente expuesta, y esto sin peligro de que la foto salga movida si la cámara selecciona una velocidad muy lenta porque tenemos la cámara bien quietecita sobre sus tres patas. En cuanto al “número f” a utilizar, yo normalmente selecciono uno intermedio/alto, alrededor de f11 o f13, que me suele dar una profundidad de campo bastante razonable en casi todas las situaciones, pero puede haber tomas en las que quiera desenfocar el fondo (en las que utilizaré un f bajito) u otras en las que lo primordial sea una profundidad de campo muy alta (en cuyo caso subiré el número f). Creo que no es bueno caer en la trampa de pensar que, ya que tenemos trípode, lo mejor es poner el número f más alto que tengamos disponible y que el obturador permanezca abierto todo el tiempo que sea ya que, en primer lugar, los libros de fotografía nos dicen que, aunque la profundidad de campo siga aumentando, con números f muy elevados la nitidez empieza a flojear, y en segundo lugar será muy frecuente que tengamos luces artificiales dentro del encuadre, y cuanto mayor sea el tiempo que permanezca abierto el obturador mayor será el resplandor que captará la cámara… y mayor será la zona que nos saldrá “quemada”.

Otro parámetro importante sobre el que hay que decidir es la sensibilidad, o sea el número ISO. Yo en mi cámara actual selecciono ISO400 porque el ruido que produce es prácticamente el mismo que a 200 o a 100 (casi imperceptible) y de ese modo recorto bastante tiempo de exposición (ya hemos explicado por qué nos interesa hacer esto). Así pues creo que es una buena idea que cada uno compruebe cuál es el máximo ISO al que su cámara no produce ruido (en condiciones de poca luz) y que lo utilice cuando dispare en interiores con trípode.

Un elemento barato y extraordinariamente conveniente es el disparador remoto y si no se dispone de disparador remoto hay aprender a utilizar el “retardo de disparo”, que es esa función que se utiliza cuando se hace una foto de grupo y el dueño de la cámara también quiere salir. El hándicap del “retardo de disparo” frente al disparador remoto es que usando aquel es necesario pulsar el disparador de la cámara con lo que se produce vibración y, si el intervalo entre pulsación y disparo es corto (digamos 2 segundos), podemos encontrarnos con un buen número de fotos movidas. Obviamente, este problema se arregla seleccionando el “retardo de disparo” largo que todas las cámaras suelen tener disponible y que rondará los 12 segundos… pero si tenemos que hacer un número considerable de fotos podemos eternizarnos y terminar desesperados.

Yo recomiendo utilizar siempre el disparador remoto con retardo corto (normalmente 2 segundos), pero no pulsarlo hasta que hayamos comprobado, a través del visor de la cámara, que ha desaparecido por completo la ligera vibración que siempre se produce al terminar de ajustar el encuadre con los mandos del trípode. Por cierto, os recuerdo que esta vibración será mayor cuanto más pesada sea la cámara y más ligero sea el trípode… y también debéis tener en cuenta que la cámara será más sensible a la vibración cuanto mayor sea la distancia focal que estamos utilizando. Es decir, que si estamos fotografiando capiteles (lo que nos obligará a usar una focal larga), y tenemos una cámara pesada montada sobre un trípode delgaducho, más vale que dejemos varios segundos entre el fin de los ajustes del encuadre y el momento del disparo, porque si no nos llevaremos una desagradable sorpresa al bajar las fotos al ordenador.

Lo dicho anteriormente se hace aún más crítico si estamos sobre un piso de madera ya que, aunque no lo parezca, nuestra cámara montada en el trípode será sensible a las vibraciones producidas por los pasos de una persona a bastantes metros de distancia.

En cuanto al modo de grabación yo disparo en RAW siempre que hay luces artificiales, ya que luego me resulta mucho más sencillo eliminar las dominantes de color.

Y para los que quieran afinar la nitidez de sus fotos y se sientan con confianza, en las cámaras réflex existe una función que permite separar el momento del levantamiento del espejo del disparo del obturador, lo que permite reducir aún más las vibraciones.

Y ya por último recordaros un consejo fundamental que muy poca gente sigue: LEEROS EL MANUAL DE LA CÁMARA, ya veréis como las fotos os salen mucho mejor.

 

 

 
 
   
 
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