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Museo Arqueológico

(Madrid)

 
 

 

Mucho puede discutirse, y de hecho se discute, sobre la intención última de las representaciones de contorsionistas en el Románico, pero no creo que sobre la simbología negativa de este ejemplar en concreto haya mucho que discutir.

En el “Pilar de la lujuria” del MAN, procedente quizás de la colegiata de Armentia, el contorsionista, además de estar dotado de cornamenta, comparte espacio con una mujer que amamanta sapos, un personaje acuclillado (probablemente defecando) y un par de seres híbridos. Vamos, lo mejor de cada casa.